La diferencia entre la autoestima, el egoísmo y la autoaceptación

Lo emocional es lo que más extrañamos. Esta capacidad de ser una buena persona, de cuidar mejor de uno mismo, ha sido descuidada durante la cultura patriarcal competitiva.

Para cultivar las cualidades voluntarias, amorosas y colaborativas, denominadas femeninas y maternas, se necesitan otros elementos para hacerlas manifiestas.

No puedes amar sin amarte a ti mismo. Nos hemos acostumbrado a devaluarnos a nosotros mismos. La gente desconoce la diferencia entre la autoestima y el egoísmo.

¿Qué es el egoísmo?

Parece ser que ser egoísta es amarse a sí mismo. Pero la autoestima es algo bueno. Significa amar a esta criatura interior que somos.

El egoísmo es una compensación por la autoestima. Es como decir “¡Estoy aquí! ¡Quiero esto o aquello!”. Es como una reivindicación del vacío interior de la persona. Quieres sentir más (de lo que eres). El narcisismo es lo mismo. La autoestima es un sustituto del sentimiento de “yo soy”, de sentirse persona, de sentir la satisfacción de ser. El amor no puede existir sin estar acompañado de ayuda a la persona para encontrarse y amarse a sí misma, para tratarse bien, para conocer sus deseos y para estar de acuerdo con sus deseos.

¿Qué es la autoestima?

Hablemos de lo que significa autoestima, porque no implica lo mismo para todos, especialmente la diferencia entre autoestima y autoaceptación.

Entender esta distinción le ayuda a ver dónde mirar y le muestra cómo funcionan en tándem.

La autoestima es la comprensión intencional de su verdad - que incluye su personalidad, necesidades y sentimientos - y luego buscar maneras duraderas y satisfactorias de vivir de acuerdo con ella.

No puede hacerlo si rechaza o demoniza lo que es, lo que siente y lo que necesita. Aquí es donde entra en juego la autoaceptación.

¿Qué es la autoaceptación?

La autoaceptación es la capacidad de estar en el momento presente de su verdad sin juzgarla como falsa, mala, demasiada o insuficiente.

Aceptarse a sí mismo es la capacidad de verse a sí mismo como completo, ahora, y le permite vivir una existencia imbuida de autoestima.

En pocas palabras, la autoestima cuida su mente, sus emociones y su cuerpo de una manera profunda y holística, y la autoaceptación es la mentalidad que permite este tipo de cuidado.

Tratar de practicar la autoestima sin esta base de autoaceptación es como golpearse la cabeza contra la pared y preguntarse por qué tiene dolor de cabeza. Necesita ambas cosas.